martes, 7 de agosto de 2012

DIBUJANDO





Siempre en busca de sisarte la noche,
decirte entre dientes cuanto existes…

Aparece el furor que me marca verte de silueta negra,
con la candida piel cubriéndote el alma,
comprándome una nueva cruz que no permite concilie sueño alguno,
siempre la temple paciencia de tratar no pensarte,
apareces despacio en delirante vuelo, en el viento del norte,
tendida ante la gravedad que no te acaricia,
el tiempo que no te marca, la divinidad que te crea única,
zigzagueando los muslos amapolas y sativas de mi necesidad diaria,
cada calada es dulce beso siniestro en realidades iracundas,
en tácitos encuentros que no te enteras porque soy demente,
débil caigo en círculos de acuarelas y retratos desgastados.

La boca roja te pertenece por antonomasia, la mía por entrega,
ese ingrato autismo en que te reflejas de pronto ya que no me sabes,
siempre ahí tus manos carburantes inhiestos de pulsiones propias,
cierra los ojos, a lo lejos respira mis movimientos intangibles a tu lado,
parecerá desquicio querer intoxicarme de tu sabia boca,
de tu curvatura lasciva, obedeciendo y tomando como bandera tu oquedad.

Antes de tenderme derrotado en tus senos y extasiado de tu ombligo
permaneceré tan callado que la respiración mía… se fundirá contigo
en un hálito insólito capaz de crear un universo paralelo y adverso,
una tenue melodía será condenada para hacernos perecer en actos inconclusos.

Cierra los ojos mis manos están presentes,
dibujándote y liándote a comprender que esta realidad también te pertenece. 

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